
Gonzalo H. Martel / Las Palmas de Gran Canaria
El deterioro es visible para cualquier transeúnte. Las fundas protectoras de los tensores del puente de El Rincón, en la entrada norte de la capital grancanaria, ya no resisten más el ataque del salitre, después de 18 años de servicio. El caso es que la reparación no es tan fácil. No existen repuestos.
Los ingenieros encargados del mantenimiento del puente de El Rincón dicen que la estructura no corre ningún riesgo. Los agujeros apreciables a simple vista en los tensores centrales del viaducto, y el óxido que presentan especialmente en la base, «no afectan a las piezas de acero que sujetan los tableros», exponen los técnicos del servicio de Mantenimiento de Carreteras del Cabildo grancanario, encargado de la conservación de la vía y de sus soportes.
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